diciembre 2012 ~ Hunklopedia

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lunes, 31 de diciembre de 2012

Sunday's Star (XXIV): Scott Adkins

Siiiiiii apurando a las doce de la noche os traigo el Sunday's Star de esta semana, para que veáis como estoy aprovechando las vacaciones de navidad.

Yayyyyyyyyyyyyyy yes at the last moment we bring to you this week's Sunday's Star Scott Adkins!

Edward Scott Adkins, 17 de Junio de 1976, Sutton (Inglaterra), 36 años, es un actor de cine y televisión, además de un experto en artes marciales inglés, más conocido por interpretar el papel de Boyka en las peliculas de acción Undisputed II: Last Man Standing y Undisputed III: Redemption. También trabajó como doble en la película X-Men Origins: Wolverine en las escenas de acción que el actor Ryan Reynolds (Ver su sección de Sunday's Star en el directorio de Hunklopedia) no podía realizar en 2009.

Fanático desde pequeño del cine marcial (fan indiscutible de Bruce Lee y Jackie Chan) comenzó su carrera como artista marcial a los 10 años haciendo Judo, después siguió practicando Taekwondo, kickboxing, Wushu, JiuJitsu y otros artes marciales. Además de entrenar estas artes marciales complementó su formación con pesas y gimnasia olímpica, desarrollando una gran capacidad acrobática (ved las pelis, es un portento de hombre).

El papel más conocido de Adkins ha sido en la película de 2012 The Expendables 2, protagonizada por Sylvester Stallone y Jean-Claude Van Damme, donde interpreta a Héctor, un mercenario y mano derecha del villano principal.

Actualmente se encuentra casado con Lisa Adkins.
























Edward Scott Adkins (born on 17 June 1976), 36, is an English actor and expert in marcial arts who is best known for playing Yuri Boyka in Undisputed II: Last Man Standing and Undisputed III: Redemption. He also worked as a specialist for the X-Men Origins: Wolverine film in which Adkins supported Ryan Reynolds (Check his Sunday's Star section in the Hunklopedia Directory) in the scenes he couldn't perform.

He was fan of martial arts since he was a child, he began his training practising Judo at the age of 10 and he continued practising several martial arts like Taekwondo, Kickboxing, Wushu, JiuJitsu, etc. He also complemented his training with weight training and olympic gymnastics, developing a great acrobatic skills (you should see one of his films, it's amazing).

His most known role was in The Expendables 2 film in 2012, where he portrays Hector, a merc and right hand of the main villain.

He's married to Lisa Adkins.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Make Love Not War (Part II)


Los días parecían pasar más rápido desde aquel encuentro en el comedor, desde entonces siempre miraba atentamente a través los cristales de la enfermería mientras entrenaban los soldados. Él siempre estaba ahí, entrenando, y, de vez en cuando, miraba hacia la enfermería. Siempre se ocultaba bajo la ventana como un niño cada vez que miraba hacia ahí, sonrojado y nervioso.

Algunos días después, mientras estaba ordenando todo el instrumental de la enfermería, tuvo una visita de su solado favorito. Todavía recordaba el vuelco que le dio el estómago cuando lo vio pasar adentro. Tenía los brazos cubiertos de cortes y magulladuras, resultado de algún tropiezo durante el entrenamiento.



Lo sentó en la camilla y le trató las magulladuras mientras este le contaba cómo había tenido el accidente. No era una historia tan apasionante como el hecho de poder tocarlo y contemplar su torso desnudo; tenía la piel suave y sin vello, el olor a sudor que desprendía bastó para volver a notar aquella dureza en la entrepierna.



Cuando terminó de tratarlo su soldado favorito le estrechó la mano, manteniendo la mirada fija en sus ojos, y se presentó: Se llamaba Kris. En aquel momento no pudo evitar sonrojarse, la voz se le cortó y las palabras que iba a pronunciar se perdieron en el aire por el nerviosismo del momento. La vergüenza que sintió lo obligó a tener que excusarse para ir al almacén junto a la enfermería y salir de aquella situación; salió de la sala con las mejillas sonrojadas mientras escuchaba cómo su paciente soltaba una risita pícara.
De nuevo se encontró con las manos en la cara, apoyado contra la puerta, tratando de tranquilizarse. Cuando se serenó notó que alguien se había apoyado sobre el otro lado de la puerta, las palabras que escuchó después cambiaron su vida:

“Eres un tipo curioso, me he estado fijando en ti desde que entraste en el cuartel, en tu forma de mirar a los demás y sobre todo en tu actitud hacia mí. Tal vez fuera muy precipitada mi manera de actuar hace un par de días, más que nada por la forma en la que saliste del comedor, si te incomodé te pido disculpas, pero me gustaría conocerte mejor, si me dieras una oportunidad. Porque sé que eres como yo”.

Sus palabras lo sorprendieron, continuó apoyado en aquella puerta mientras asimilaba lo que acababa de escuchar. Lo deseaba, incluso podía afirmar en su mente que se había enamorado de él, sólo tenía que abrir la puerta para tenerlo frente a él, pero no se atrevía a dar el paso. "Al menos dime tu nombre" escuchó afuera. "John" fue lo único que pudo decir. Quería abrir aquella puerta, pero le faltaba el valor necesario para dar aquél paso, tubo suerte de que Kris lo hiciera por él. "Voy a entrar" dijo con tranquilidad antes de abrir la puerta. John se hizo a un lado con el corazón acelerado en cuanto entró en la sala. En cuanto se puso en frente suyo y reunió el valor suficiente como para mirarlo a los ojos lo abrazó con todas sus fuerzas, no sabía si había hecho lo correcto, pero cuando Kris le devolvió el abrazo supo que no se arrepentiría jamás de lo que había hecho.


El primer beso entre los dos fue memorable, se acercó suavemente a sus labios y lo besó con ternura en los labios. Poco después cerró la puerta del almacén desde dentro, para que nadie pudiera molestarlos. Continuaron abrazados largo rato, hasta que acabaron desnudos en el suelo de aquel lugar. John le abrió las piernas y beso su ano antes de hacerle el amor cuidadosamente. Ambos disfrutaron de la primera experiencia juntos.


No fue la última vez que compartieron aquel momento juntos, siempre encontraban la forma de escaquearse de sus quehaceres o de encontrar un lugar alejado de todo el mundo para vivir el momento. Kris y John estaban enamorados, sabían que había mucha polémica en el ejército con la gente como ellos, por ello tuvieron mucho cuidado de ser discretos en público.

Todo iba viento en popa... hasta que aquella guerra sin sentido comenzó. Todos los escuadrones se movilizaron hacia la zona de combate, en un frenético ir y venir de gente. La suerte quiso que los dos sirvieran en el mismo pelotón, no hubo opción de negarse a ir al frente, porque todos estaban obligados a hacerlo. Quisieron pensar que aquella guerra no sería para tanto, que no tendrían que combatir, pero estaban equivocados, todos vivieron aquella horrible experiencia en primera persona y, tras varios días de combate, apenas quedaban ellos dos en su pelotón.


John volvió a la realidad cuando abrió de nuevo los ojos en aquella trinchera. Kris estaba a su lado, rodeando su cintura con su brazo. "Saldremos de esta" dijo dándole un beso en la mejilla, "Te llevare a mi casa y podremos hacer todo lo que siempre hemos querido hacer". John lo miró a los ojos, no deseaba otra cosa que hacer lo que Kris decía, quería salir de aquel lugar, huir lejos, junto a él. No les importó que los pocos supervivientes de su pelotón estuvieran mirándolos, se besaron ahí mismo, con todas sus fuerzas y con lágrimas en los ojos, presa del miedo y de la desesperación del momento.

Tras escuchar otro bombazo cerca de la posición en la que se encontraban, su superior dio la orden de retirada. Todos se alejaron de la zona lo más rápido que pudieron, hacia los transportes que los llevarían hacia un lugar seguro. Todo parecía ir bien, la salvación estaba cerca, pero en cuanto se disponían a salir de aquella trinchera la última bomba cayó sobre ellos. Kris abrazó a John en un intento por salvar la vida de ambos, pero fue inútil  la bomba estalló junto a los dos. El último suspiro lo dedicaron a darse el beso de despedida.

Ambos cerraron los ojos lentamente, sintiendo como los últimos latidos de sus corazones unidos se apagaban.



Days seemed to go by faster than usual.Since the momenthe met the soldier he looked through the window of the infirmary while soldiers entered. He was always there, working out and sometimes he looked at the infirmary. He always hid below the window like a child every time he looked there, blushing and nervous. 

Some days after, while he was organising all the equipment of the infirmary, he had a visit of his favourite soldier. He still remembers how his heart skipped a beat when he saw him walked in. His arms were covered by cuts and bruises as a result of a trip during his training. 

He made him sit down and took care of his bruises while the soldier told him what happened. It wasn’t an interesting story as it was the fact of being able to touch him and see his nude chest. His skin was soft and hairless and the smell of sweat from the training made the doctor feel something growing between his legs. 

When he finished healing him the soldier shook his hand having his look on the doctor’s eyes and, then, he introduced himself: “My name in Kris”. In that moment, he couldn’t help blushing; his voice pressed the mute button and the word didn’t come out. The embarrassment he felt made him make an excuse up to go to the store next to the infirmary to avoid that awkward situation. He went out still blushing while he could hear the soldier laugh softly. 

He found himself in the same situation he was the previous day: all randy leaned against the door, trying to cool off. When he felt a little cooler he felt someone had leaned against the same door on the other side. The words he heard then changed his life: 

“You are a curious bloke. I have been checking you out since you came to the quarter. I’ve noticed the way you look at the others and, above all, your attitude toward me. Maybe my way of acting was a little rough the other day, mostly taking into account the way you ran out of the canteen. I apologise if I made you uncomfortable but I’d like to get to know you better if you gave me the chance. I know you are like me.” 

His words caught him by surprise. He kept leaned against the door while he was trying to overcome what he had just been told. He wanted him, he could even confirm in his mind he had fallen for him. He just needed to open the door to have him in front of him. But fear made him stop. “At least tell me your name” Kris said from the other side of the door. “John” whispered stuttering. He wanted to open the door but he felt lack of courage to take that step. He was lucky because Kris did it for him. “I’m coming in” said with a calm voice before opening the door. John stepped aside feeling his heart beating fast. The soldier stood in front of the doctor. John gathered the inner strength he thought he didn’t have and looked at Kris in the eyes and hugged him passionately. He didn’t know if he made the right choice but when Kris hugged him back he knew he would never regret having done what he did. 

The first kiss between them was memorable. He approached him, came closer and closer to his lips and kissed him softly. Instantly, he closed the door of the store from inside not to be disturbed. They hugged for a while till they ended up naked on the floor. John opened Kris’ legs and licked his anus before making love. Both enjoyed their first experience together. 

It wouldn’t be the last time they had such a good time together. They always made time to sneak out and find a remote place where they could enjoy each other. Kris and John were in love, they knew their love was controversial in the army, so they kept it to themselves and decided to be discreet while being in public. 

Everything was going in the right direction till that senseless war began. All of the squadrons moved to the warzone in a frantic journey toward their fate. Luckily, theyended up in the same squad even if they would have liked to stay out of the war. They thought that war wouldn’t be tough and bloody that they wouldn’t have to fight. Obviously, they were wrong. Everyone experienced that war in the worst way possible and after some days fighting they were nearly the last ones standing in their squad. 

John came back to reality when he opened his eyes in that trench. Kris was next to him with his arms around his waist. “We will get through this” he said kissing his cheek. “I’ll take you home and we will be able to do everything we always wanted.” John looked into his eyes. He had never wanted anything as badly as he wanted what Kris had just said. He just wanted to go away from that damn place with him. They didn’t mind all the little survivors that were lyingnext to them were looking and kissed right there with all the passion they had and tears in their eyes due to fear and despair of the moment. 

After hearing another bomb go off nearby their superior ordered retreat. They all went away as fast as they could, heading for the transportation that would take them to a safe place. Everything was apparently OK, safety was close but when they were about to get out of the trench a last bomb went off next to them. They found each other in the moody and filthy surroundings to kiss each other for the last time. 

They both closed their eyes slowly, feeling how in their last breath they would be together dying in the arms of each other. 

martes, 25 de diciembre de 2012

Make Love Not War (Part I)

Las bombas caían desde los bombarderos que sobrevolaban la zona y estallaban contra el suelo generando ondas expansivas y grandes explosiones en los alrededores del frente de batalla. Aluviones de metralla y sangre impregnaban el aire e impedían que nada pudiera moverse o vivir a tres palmos del suelo. En cuanto cayó la primera bomba corrió hacia las grandes trincheras labradas en aquel erial al que lo habían destinado.

Apenas quedaban compañeros respirando, muchos habían caído al inicio del bombardeo, aunque él todavía seguía con vida. Sus miradas se cruzaron mientras los tiros y las explosiones continuaban en el exterior, aquellos ojos oscuros lo tranquilizaron un poco, aunque no lo suficiente como para dejar de preocuparse por su vida en aquél momento. Se acurrucó en la trinchera con el fusil en la mano esperando órdenes y cerró los ojos esperando que todo aquello no fuera mas que una pesadilla.

Recordó como comenzó todo. Se alistó mucho antes del comienzo de aquel enfrentamiento sin sentido, cuando no había ningún problema y podía dedicarse a algo que realmente se le daba bien: entrenar, curar a los heridos y salvar vidas. Fue una decisión precipitada que tomó cuando terminó la carrera de medicina, pero no le pareció peligrosa en aquel momento. Recordó el momento en el que llegó a la base que le asignaron, todos los ojos se posaron sobre él cuando entró con el petate en el cuartel, no era usual que médicos tan jóvenes se alistaran en las fuerzas armadas.

Para él todo era más complicado en aquel ambiente repleto de militares: hombres fornidos y de camisetas sudadas, entrenando día tras día para servir a su país. Todavía recordaba las veces que se duchaba a altas horas de la noche para no tener problemas con sus compañeros en aquellas duchas comunes. Las veces que procuraba desviar la mirada cuando veía a algún compañero de su agrado. Las ocasiones en las que se veía obligado a opinar sobre las mujeres despampanantes que le esperaban al final de su servicio... Pero aquello dejó de importarle a medida que pasaban las semanas en el campo de entrenamiento.

Siempre se sentaba solo a la hora de comer, ya que los pocos médicos con los que compartía cuartel estaban en alguna misión y no sentía demasiada confianza como para sentarse con los soldados. Un día como otro cualquiera uno de los soldados le pidió permiso para sentarse a su lado mientras estaba comiendo, levantó la vista del plato para verlo. Era uno de los soldados más apuestos que había visto en su vida, iba con vestido el uniforme verde, la ajustada camiseta verde hacía destacar sus pectorales definidos de tanto entrenamiento, sus grandes brazos y ojos oscuros estuvieron a punto de hacer que dejara caer la cuchara que sostenía entre los dedos. No puso pegas para que compartiera asiento con él, aquel soldado dejó la bandeja en la mesa y comenzó a comer. 

Entre cucharada y cucharada conversaban sobre cosas banales: por qué estaba en el cuartel, a qué se dedicaba, que tenía intención de hacer al acabar la instrucción... lo típico. Contestó a todas sus preguntas tratando de no ponerse nervioso. Cuando terminaron de comer se despidió de su compañero de mesa, él se despidió con una gran sonrisa sin parar de mirarle a los ojos. 

Salió del comedor y se dirigió al servicio, cerró la puerta tras de sí y se llevó las manos a la cabeza. Sentía un calor inusual en él, estaba sonrojado y notaba cómo su miembro se erguía vigoroso entre sus piernas, duro cual roca. Se refrescó y trató de tranquilizarse, no había tenido contacto con nadie desde que entro en aquél lugar, tenía ganas de hacerlo, pero no era habitual en él tal nivel de excitación. Aquella noche no pudo evitar masturbarse en soledad en la ducha mientras pensaba en su compañero de mesa.






Bombs fell down from the bombers overflying the area and went off as they crashed into the ground creating shock waves and huge explosions in the warzone. Grapeshot and blood were everywhere and anybody could stand of move without being shot. As soon as the first bomb went off he ran toward the large trenches dug in the ground of that wasteland he had been destined to.

There were barely a couple of fellow soldiers breathing. Many of them had fallen when the bombing started although he was still standing. Their eyes met each other while bullets were being shot and explosions could be heard everywhere. Those dark eyes calmed him down a little, not to the point of not worrying about his life though. He curled up in the trench with his rifle held in his hands waiting for new orders and closed his eyes hoping everything would vanish like a nightmare vanishes when you wake up.

He remembered how everything started. He enlisted way before that senseless war began, when everything was at peace and he could commit to what he could do best: train, heal the wounded and save lives. In a rash moment he made the choice of enlisting after graduating from Med School. He remembered the moment of arriving at the base he was destined to, all those eyes that were on him when he entered the quarters holding his kitbag. It was unusual that young doctors enlisted in the army.

It was hard to be around with all those soldiers: well-built and sweaty men, working out day after day to serve their country. He still remembered those times he took a shower late at night to avoid any confrontation with his mates in the shared showers, the many times he had to look away when he saw a fellow soldier he fancied or he was forced to talk about stunning women that would wait for him at the end of his shift. All that didn’t matter anymore as weeks passed by.

He always had lunch alone due to the rest of the doctors being away on a mission or didn’t feel confident enough to be with the soldiers. One random day one of the soldiers asked for permission to sit next to him to have lunch. He looked up to take a look who asked him that question. He was one of the handsomest soldiers he had ever seen. He was wearing a green uniform and the shirt was tight enough to show the shape of his brawny chest and his big arms.His dark eyes almost made him drop the spoon he had in his hand. He didn’t have any objection to let him sit there so the soldier placed his tray on the table.

They talked about banal things while having lunch: why he was in the quarter, what did he do for a living, what they had in mind after finishing the service, etc. He answered all the questions trying not to show nervousness. After lunch they shared goodbyes with a big smile. He couldn’t stop staring at his eyes.

He went out of the canteen and he headed for the loo. He closed the door after him and he touched his forehead. He was feeling an unusual heat, he was blushing and he felt his dick was rock hard. He cooled off and tried to calm down. He didn’t have any contact with anybody since he enlisted. He felt the urge of having that kind of human contact although it wasn’t common in him such excitement. That night he couldn’t help masturbating in the shower thinking of the handsomest soldier ever.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Sunday's Star (XXIII): Jeremy Hudson & Mark Kanemura

Hoy los fans de Lady Gaga estáis de suerte, porque aquí os traigo dos de los bailarines mas Hot de esta mujer (Como curiosidad os diré que la información la he sacado de la Gagapedia, no sabía ni que existía, fijate tú!):

Jeremy Hudson es uno de los bailarines de The Monster Ball Tour de Lady Gaga. Recibió la mayor parte de su entrenamiento en Carolina del Sur (América). Tras su entrenamiento compitió en el programa de televisión "Star Search", formando parte de un grupo de tres. A los 17 años comenzó su carrera como bailarín. Ha formado parte de películas como Bedtime Stories, Dance Flick, Step Up 3D y ha aparecido en varias series de televisión como Glee, Eli Stone, American Idol y Americans Got Talent.

Además ha bailado y coreografiado para Dancing With The Stars y trabajado en anuncios de televisión, videoclips (entre los que destacan los de la cantante Lady Gaga).

Actualmente mantiene una relación con Mark Kanemura.

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Jeremy Hudson is one of the dancers of The Monster Ball Tour of Lady Gaga. He received most of his training in South Carolina. After a few short years of training, he competed on the nationally renown TV show Star Search as part of a trio. After getting a taste of the industry, at the age of 17, he followed his dream back to California to pursue a career in dancing.

He has been part of feature films: Beadtime Stories, Dance Flick, Princess and The Frog, Step Up 3D and had a featured dance role in the remake of Fame. He has also danced in several TV shows like Glee, American Idol and America's Got Talent. He danced and choreografed for Dancing whith the stars too. He has also worked on commercials, award shows and music videos, specially in the Lady Gaga's.

He is on a relationship with Mark Kanemura.








Mark Kanemura es uno de los bailarines del Monster Ball Tour de Lady Gaga. Nació en la isla de Oahu, en Hawaii. Fue uno de los finalistas del programa de televisión de FOX: So You Think You Can DAnce. Después de mudarse a Los Angeles apareció en algunos de programas de televisión: Dancing with the Stars, American Idol, además de en varias entregas de premios.

Ha trabajado junto con otros artistas famosos como Keri Hilson, Carrie Underwood, Beyoncé y Katy Perry. Su primera actuación junto con Lady Gaga fue en 2009.

Mantiene una relación con Jeremy Hudson.

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Mark Kanemura was born and raised on Oahu, Hawaii. He is one of the male dancers of Lady Gaga Monster Ball Tour. Mark was a finalist on FOX's hit television show So You Think You Can Dance. After mooving to Los Angeles he has appeared on Dancing with the Stars, American idol and various award shows.

He has also worked with other artists like Keri Hilson, Katy Perry and Beyoncé. His first performance with Lady Gaga was at the 2009 Music Video Awards.

He has a relationship with Jeremy Hudson.





Os dejo aquí algunas fotos de la pareja: // Here you have some pics of the couple:








PD: Gracias por seguirnos y pasad una feliz navidad!
PS: Thanks for reading and Marry Christmas!

martes, 18 de diciembre de 2012

Christmas Plans, Thanksgiving

Buenas queridos HunkAdictos!

Como bien sabéis las navidades están a la vuelta de la esquina y claro, todo el mundo esta de acá para allá que si regalos, que si vacaciones blablablabla. Aquí en el norte no es diferente, de hecho tendríais que haber visto las calles de Bilbao a partir de las 6 de la tarde, parece que hay una estampida de compradores compulsivos!. Las navidades afectan bastante a los Hunks (para bien y para mal), y por eso es por lo que escribo este post:

Últimamente ando algo tocado de salud, no duermo muy bien que digamos y los vecinos de arriba no contribuyen a mi descanso (malditos sean!) lo que no me permite escribir como me gustaría. Pero no os preocupéis que una de las ventajas de estar estudiando lo que estoy estudiando yo después de una carrera son grandes, lo que me permitirá escribir bastante en navidades. Concretamente estoy decidido y más que decidido en acabar el relato de "Un intruso en mi vida" que ya postee por aquí en su momento, además de otros posts que tengo en mente.

En breve comenzarán mis vacaciones, así que me pasaré por aquí más a menudo para no dejarlo desatendido, que menuda racha que lleva el Blog, 38.000 visitas ya! Quería volver a agradeceros todo el apoyo que proporcionais a este rincón de internet, ya sea por los DMs que nos llegan a la cuenta de Twitter, los likes en Facebook y sobre todo los de Google+, que ya son unos cuantos.

Hasta muy pronto!

Azart - Hunklopedia Team


viernes, 14 de diciembre de 2012

Last Friday Night...

Los rayos de sol entraron implacables en la habitación. Se encontraba acurrucado entre las sábanas de la cama, pensativo, observando el hueco de la cama en el que había estado su ligue de aquella noche. Se volvió hacia aquél hueco y rodeó la almohada con los brazos mientras la habitación se iluminaba suavemente, hundió su cara en ella y aspiró el olor a colonia y hombre que todavía quedaba en ella, aquél olor le recordó la gran noche que pasó con él.



Recordó cómo lo conoció bailando en aquél bar, cómo sus miradas se cruzaron en la oscuridad y ambos se acercaron para bailar y así verse más de cerca. Tras un rato bailando sin parar de mirarse el uno al otro supo que había una fuerte atracción física entre los dos. En cuanto rodeó su cintura con las manos y apretó sus nalgas bajo los pantalones sintió como su miembro se endurecía. En el momento que le susurró aquellas palabras al oído y notó el miembro duro de su compañero de baile tan cerca de sí sabía que aquella noche rompería su mala racha.

El frenesí de deseo y sexo comenzó nada más abrir la puerta de casa. Su acompañante le despojó de toda la ropa que llevaba antes de empotrarlo contra la pared y comenzar a besarlo por todo el cuerpo con fuerza. Poco después se arrodilló en el suelo y comenzó a lamerle el miembro; su técnica era espectacular, consiguió arrancarle un gemido mientras se estremecía de placer. Cuando acabó le dio la vuelta y comenzó a besar la parte baja de su espalda, continuo así hasta bajar a sus nalgas, cuando llegó las separó con sus manos y besó su ano. Se transportó a otro mundo en aquel momento, un mundo en el que sólo era capaz de sentir el mayor placer que había sentido en su vida.


Un azote en las nalgas lo devolvió a la realidad. Lo vio levantándose y quitándose la ropa que aún llevaba; le ayudó a despojarse de la ropa y lo dirigió hasta la cama, una vez ahí lo empujó sobre las sábanas y se arrodilló para arrancarle el slip que llevaba puesto. Una pequeña mancha de humedad estaba presente en la prenda, su olor lo excitó todavía más. Comenzó a devolverle el favor que le había hecho unos instantes antes, posó sus labios sobre su miembro para que continuara el espectáculo.

Continuaron hasta que no pudieron retener las ganas de hacerlo de verdad. Sacó los preservativos y el lubricante de la mesilla de noche y se lo puso a su acompañante. Lo besó en los labios antes de abrirse de piernas para él. Su miembro duro cual roca lo atravesó a la primera. Lo hicieron cara a cara, sintiendo la respiración del otro mientras empujaba su miembro entre sus nalgas, notaba cómo estaba más dura a medida que lo penetraba. Un gemido de placer máximo precedió a un abundante chorro blanco que se esparció sobre su pecho sudoroso antes de que su compañero llegara al clímax. En cuanto salió de su interior su acompañante se quitó el preservativo y reptó hasta poner su miembro a la altura de su boca, agarró su cabeza con la mano izquierda mientras disfrutaba de la escena. Cuando llegó el momento soltó todo el contenido sobre su cara, notó el calor de su semen mientras corría por sus mejillas.


Lo besó en los labios al acabar la faena, antes de que ambos se ducharan y dieran por finalizada la noche.


Continuó aspirando el olor de la almohada, los recuerdos de la noche anterior le levantaron el ánimo entre las piernas. Aquella mañana no había quién le ayudara con aquel problema. No tenía esperanzas de volvérselo a encontrar, ni de volver a compartir su cama con él, pero había pasado una noche que tardaría en olvidar, y aquello era con lo que se iba a quedar.


Daba comienzo un nuevo día, se levantó de la cama y caminó hacia la entrada de su casa mientras su miembro se balanceaba entre sus piernas. Comprobó las llamadas del teléfono pero no había ningún mensaje... hasta que se fijó en un pequeño trozo de papel que no estaba antes ahí. Lo cogió con curiosidad, había un número de teléfono escrito dentro.


Puede que después de todo aquella noche se repetiría tarde o temprano. Su miembro volvió a adquirir la dureza de la noche anterior. Aprovechó aquella buena noticia en forma de papel para empezar la mañana con mejor pié, sólo tuvo que agarrárselo con la mano derecha para hacerlo. Disfrutó, y pronto disfrutaría todavía más.

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Sunlight went through the window of the room. He was curled up in bed, thinking, staing at the empty side of it where his one-night-stand lay last night. He turned toward that side and hugged the pillow with his arms while the room was lighting up little by little. His face came closer to the pillow and he smelled the perfume he had left, a smell that made him remember the great night he had.

He remembered how he met him dancing in that club, how their eyes met each other in the dark and both came closer to dance and to take a closer look at one another. After a little while dancing and not even taking their eyes off of each other, they knew there was an obvious attraction between them. As soon as he wrapped his arms around his waist he felt that something was getting hard inside his pants. When he whispered those words in his partner's ear and felt he was hard, he knew his bad streak would be over.

Their desire and sex feeling started with a passionate entrance at his home. His partner took off all his clothes and pushed him against the wall while kissing his body fiercely. After that he got down on his knees and started licking his dick. His technique was spectacular, his partner moaned while shuddered with pleasure. When he finished he made him turn around and startd kissing the lower part of his back. He went down till he reached his buttocks when he opened them and kissed his anus. He transported to another world, a world in which he could only feel pleasure, the greatest kind he had ever felt in his life.

A spank he felt in the buttock made him come back from that world. He saw him getting up and undressing. He helped him take off his clothes and took him to bed. When they got there he pushed him toward it and got on his knees to take off the slip he was wearing. A little stain of excitement made him realise how hot everything was and turned him on even more. He repayed him by sucking him as well as he did to him earlier.

They went on like that until they couldn't bear the urge of taking a step forward. He took the condoms and the lub from the bedside table and he placed it on his partner. He kissed him on the lips before opening up for him. His hard dick slipped in. They did it face to face, feeling the breath of one another while pushing in and pulling out. A moan of maximum pleasure came out of the bottom's mouth as well as a white splash ended on his sweaty chest just before his partner reached the climax. He pulled out his dick, took off the condom and he placed himself close to the other's mouth, grabbing his head with his left hand, enjoying the scene. When he was there he shot the load all over his face. His partner felt the cum went down through his cheeks.

He kissed him on the lips after finishing, before they had a shower together and the night coming to an end.

He kept on smelling the pillow, remembering everything that happened the night before, and getting hard with it. That morning he had no one to help him with that. He didn't expect coming across him again nor sharing the bed either, but he had a night that would last in his memory for a long time and that was enough to him.

A brand-new day arrived. He got up and went to the entrance of his house while he still felt his dick a little hard. He checked the answering machine but there was no message left... It ws then when he realised there was a piece of paper he hadn't seen before. He took it with curiosity and he saw a mobile number written on it.

He thought that night may happen again after all. His dick went rock hard thinking about it. He took advantage of that good start of the day and grabbed his dick with his right hand. He thought of the good time he had last night and the great times yet to come.